Por
Francisco Javier Álvarez Torres ORCID: 0000-0002-7090-4895
Profesor e Investigador de la Universidad de Guanajuato, División de Ciencias Naturales y Exactas, Campus Guanajuato. Email: fjalvarez@ugto.mx
Resumen
En un contexto de crisis socioambiental y de cuestionamiento a los modelos tradicionales de educación superior, las universidades enfrentan el desafío de redefinir sus prácticas formativas y su responsabilidad social. Este ensayo teórico-reflexivo analiza la tutoría universitaria como una práctica pedagógica estratégica que evoca la formación integral, articulándola con el enfoque de liderazgo ecozoico, que sitúa a la vida y la sostenibilidad en el centro de la toma de decisiones. Como aporte principal, se propone un modelo de tutoría ecozoica basado en caminatas tutoriales guiadas, entendidas como espacios de acompañamiento, reflexión situada y reconexión con el territorio. Se argumenta que estas prácticas favorecen el bienestar, la agencia estudiantil y el desarrollo de competencias clave para la sostenibilidad, además de abrir posibilidades para su articulación con el currículum y la extensión universitaria. El ensayo concluye señalando implicaciones pedagógicas y organizacionales para las universidades interesadas en transitar hacia modelos formativos más conscientes, relacionales y orientados a futuros sostenibles.
Palabras clave:
caminatas tutoriales; educación superior; liderazgo ecozoico; sostenibilidad; tutoría universitaria.
- Introducción
La educación superior enfrenta hoy desafíos estructurales y éticos en un contexto caracterizado por crisis climática, desigualdad social y desarticulación cultural (Bowers, 2002). Frente a estos problemas, las universidades deben repensar sus modelos pedagógicos y su rol social, transitando de instituciones centradas en la transmisión de conocimiento técnico hacia espacios formativos que promuevan la transformación cultural y la sostenibilidad (Pearson et al., 2005).
La tutoría universitaria, entendida más allá de una función administrativa, representa una oportunidad para construir comunidades académicas comprometidas con el entorno y con el desarrollo integral de sus estudiantes (Emery et al., 2019). Por otro lado, el liderazgo ecozoico (Farley et al., 2024), sugiere un cambio civilizatorio en el que las decisiones humanas se alinean con la preservación y contemplación de la vida.Integrar ambas perspectivas permite plantear un modelo pedagógico transformador y contextualizado a los retos contemporáneos.
- Tutoría universitaria como práctica formativa integral
En muchas instituciones de educación superior, la tutoría universitaria se ha limitado a tareas de acompañamiento académico y administrativo. Sin embargo, diversos estudios muestran que esta función puede desempeñar un papel crucial en el desarrollo personal, ético y social de los estudiantes (Aloisio et al., 2018). Una tutoría integral implica comprender que la experiencia universitaria no es únicamente cognitiva, sino también emocional y existencial. La relación tutor–estudiante se convierte en un espacio de diálogo, escucha activa y co-construcción de sentido, en el cual se acompañan trayectorias de vida y no solo trayectorias curriculares (Hendriksen et al., 2005). La tutoría concebida de esta forma puede fomentar pensamiento crítico, agencia personal y compromiso con la comunidad. Además, permite vincular el aprendizaje con problemáticas sociales y ambientales reales, ampliando la perspectiva de los estudiantes sobre su rol en la sociedad (Chi et al., 2001).
Liderazgo ecozoico: una visión civilizatoria y pedagógica.
El término ecozoico (Berry, 1991) hace referencia a una nueva era, en la cual la humanidad deja de concebirse como dominadora de la naturaleza y comienza a reconocerse como parte de un entramado de vida interdependiente. El liderazgo ecozoico implica formar individuos capaces de tomar decisiones con conciencia ecológica, justicia social y visión a largo plazo (Boff, 2022). Este liderazgo no se enseña únicamente en aulas; se cultiva mediante experiencias transformadoras que reconectan con el entorno natural, fomentan el pensamiento sistémico y cuestionan los modelos de desarrollo dominantes (Bowers, 2002). La universidad tiene la capacidad de crear estas experiencias a través de programas de tutoría, prácticas de campo, proyectos comunitarios y espacios interdisciplinarios. Una estrategia pedagógica que en mi experiencia ha cobrado relevancia es el uso de caminatas guiadas como espacios de reflexión compartida. El acto de caminar en conjunto puede crear condiciones de diálogo horizontal, apertura emocional y deliberación profunda (Latta & Kim, 2011). Aplicar esta metodología en el contexto tutorial permite romper con las jerarquías tradicionales, descentralizar la figura docente y generar vínculos más humanos y significativos. Además, caminar en entornos naturales estimula la creatividad, mejora la salud mental y facilita la integración de perspectivas ecológicas en la formación académica (Sterling, 2001). Estas caminatas no deben entenderse como actividades recreativas marginales, sino como auténticas prácticas pedagógicas ecozoicas: espacios para repensar el rol de la universidad, la responsabilidad individual y colectiva y los futuros posibles.
2. Modelo conceptual de tutoría universitaria ecozoica mediante caminatas guiadas
Diversas aproximaciones pedagógicas y metodológicas han reconocido el caminar como una práctica situada que favorece la observación, el diálogo y la construcción de conocimiento en relación con el territorio (Duedahl & Stilling Blichfeldt, 2020; Friedman et al., 2025; Springgay & Truman, 2017). En educación superior, enfoques como walking as method (Heijnen et al., 2022) go-along y place-based education (Lynch & Mannion, 2016) destacan el valor del movimiento corporal y la experiencia espacial como mediadores del aprendizaje reflexivo y crítico (Pyne Feinberg, 2016).
El modelo conceptual propuesto en este ensayo articula esa practica de la caminata con la función tutorial, enmarcada así como un dispositivo pedagógico que engarza e integra dimensiones formativas, éticas y territoriales. Este modelo se estructura en cuatro componentes interrelacionados: insumos, procesos, resultados y articulación institucional. Su finalidad es ampliar la función tradicional de la tutoría universitaria, situándola como un espacio de acompañamiento transformador orientado a la contemplación de la naturaleza, el bienestar y con el compromiso comunitario.
2.1 Insumos en el Modelo
Los insumos del modelo hacen referencia a las condiciones necesarias para el desarrollo de las caminatas tutoriales guiadas. Estos incluyen la formación del tutor en enfoques de sostenibilidad, eco-pedagogía y acompañamiento integral; la selección consciente de rutas y espacios, considerando criterios de seguridad, accesibilidad y pertinencia ecológica y cultural; así como el establecimiento de acuerdos éticos de cuidado, respeto y consentimiento informado. Asimismo, se contempla la necesidad de adaptar la experiencia a la diversidad de los estudiantes garantizando condiciones de inclusión y participación equitativa.
2.2 Procesos formativos del Modelo
Los procesos formativos se desarrollan a través de caminatas tutoriales guiadas que combinan eldesplazamiento físico, la contemplación, la observación situada y el diálogo reflexivo. Estas caminatas pueden estructurarse mediante consignas o estaciones de reflexión que inviten a los participantes a conectar su experiencia académica con el territorio, el bienestar personal y los desafíos socioambientales contemporáneos. El proceso se apoya en prácticas de escucha activa, co-reflexión y construcción colectiva de sentido, promoviendo relaciones horizontales entre tutor y estudiantes y fortaleciendo la relacionalidad con el entorno.
2.3 Resultados esperados del Modelo
Como resultados del modelo se espera el fortalecimiento de competencias clave para la sostenibilidad, tales como el pensamiento sistémico, la conciencia ética, la agencia personal y el compromiso comunitario (Savić, 2018). Adicionalmente, las caminatas tutoriales guiadas pueden contribuir al bienestar emocional, a la construcción de identidad profesional y al sentido de pertenencia institucional de los estudiantes (Grant et al., 2017). Estos resultados no se conciben como productos aislados, sino como procesos continuos que acompañan las trayectorias formativas universitarias.
Los resultados formativos asociados a las caminatas tutoriales guiadas se alinean con los marcos internacionales de competencias para la sostenibilidad, que enfatizan el pensamiento sistémico, la anticipación, la reflexión ética y la acción colectiva como capacidades esenciales en la educación superior contemporánea (Mullally et al., 2023).

Figura 1. Modelo conceptual de tutoría universitaria ecozoica mediante caminatas guiadas. Fuente: Elaboración Propia.
2.4 Protocolo básico para caminatas tutoriales guiadas desde una perspectiva ecozoica
El protocolo básico de caminatas tutoriales guiadas se fundamenta en la comprensión de la tutoría universitaria como una práctica pedagógica relacional, situada y orientada al cuidado y contemplación de la vida. Desde una perspectiva ecozoica, la caminata no se limita a un desplazamiento físico, sino que se concibe como un acto pedagógico intencional que integra cuerpo, territorio, diálogo y reflexión, permitiendo generar condiciones formativas distintas a las que tradicionalmente ofrece el aula universitaria.
Este protocolo busca traducir el modelo conceptual de tutoría universitaria ecozoica en una experiencia formativa concreta, sin perder su carácter flexible y contextual. En lugar de establecer una secuencia rígida de actividades, el protocolo propone principios orientadores que guían la planificación, implementación y evaluación de las caminatas tutoriales, reconociendo la diversidad de contextos institucionales, disciplinas académicas y perfiles del estudiantado en la educación superior.
Uno de los ejes centrales del protocolo es la intencionalidad formativa. Cada caminata tutorial guiada debe diseñarse a partir de objetivos explícitos que articulen el acompañamiento académico con dimensiones de bienestar, reflexión ética y conciencia socioambiental. Esta intencionalidad permite que la caminata se configure como un espacio de aprendizaje significativo, en el que las trayectorias académicas y personales del estudiantado puedan ser abordadas de manera integral y situada.
El protocolo otorga un lugar central al territorio como agente pedagógico. La selección de los espacios y rutas no responde únicamente a criterios logísticos, sino que se vincula con el valor simbólico, ecológico o cultural del entorno. Caminar en el campus, en áreas verdes urbanas o en espacios naturales cercanos posibilita una experiencia de observación situada (Ergas, 2019), que favorece la conexión entre el proceso formativo universitario y los desafíos socioambientales del contexto en el que se inscribe.
Asimismo, el protocolo propone una estructura flexible de la caminata, organizada en momentos que facilitan la apertura al diálogo, la observación consciente y la reflexión compartida (Grace, 2011). Estos momentos permiten generar dinámicas de horizontalidad entre tutor y estudiantes, reduciendo las jerarquías tradicionales y promoviendo relaciones pedagógicas más humanas y cercanas. La caminata se convierte así en un espacio propicio para la escucha activa, la expresión emocional y la construcción colectiva de sentido.
Para fortalecer la metacognición y el aprendizaje reflexivo, el protocolo incorpora el uso de instrumentos cualitativos de reflexión, tales como bitácoras, mapas afectivos o registros narrativos, no se recomienda la intervención tecnológica. Estas herramientas permiten documentar la experiencia, profundizar en los aprendizajes emergentes y vincular la vivencia corporal con la trayectoria académica y la identidad profesional del estudiantado, sin imponer esquemas de evaluación rígidos o distractores digitales.
Un componente transversal del protocolo es la atención a principios de cuidado, ética e inclusividad. La participación voluntaria, el consentimiento informado y el respeto a la diversidad de capacidades, ritmos y contextos son condiciones fundamentales para que la caminata tutorial guiada sea coherente con el enfoque ecozoico. Estos principios garantizan que la experiencia se desarrolle en un marco de confianza, seguridad y respeto mutuo.
Es por ello, que se recomienda que la evaluación de las caminatas tutoriales guiadas se conciba como un proceso formativo y reflexivo, orientado a acompañar el aprendizaje amoroso más que a medir resultados estandarizados (Russell et al., 2026). A través de estrategias de autoevaluación, coevaluación y retroalimentación cualitativa del tutor, se valoran dimensiones como la profundidad de la reflexión, el bienestar percibido, la agencia personal y el compromiso con la sostenibilidad.
Para facilitar la implementación de este protocolo, se incorpora un checklist operativo que se presenta en el Anexo I del artículo. Dicho checklist funciona como una herramienta de apoyo para tutores e instancias institucionales, permitiendo anticipar condiciones pedagógicas, éticas y logísticas, y favoreciendo procesos de mejora continua. En conjunto, el protocolo y el checklist permiten consolidar las caminatas tutoriales guiadas como una estrategia pedagógica ecozoica viable, transferible y alineada con los retos contemporáneos de la educación superior.
3. Práctica de Campo: caminatas tutoriales guiadas en contextos universitarios
Las experiencias previas que he tenido de las caminatas se han desarrollado con grupos pequeños de estudiantes universitarios, se han centrado en la conversación abierta sobre trayectorias académicas, bienestar personal y proyección profesional, aprovechando entornos naturales o espacios abiertos cercanos al campus.
De manera preliminar, estas caminatas han favorecido condiciones de horizontalidad en la relación tutor–estudiante, estudiante-estudiante, enfocando con ello una apertura emocional y una reflexión más profunda sobre el vínculo entre formación académica y contexto socioambiental. Los estudiantes han manifestado una mayor disposición al diálogo, así como una percepción positiva del acompañamiento tutorial al desarrollarse fuera de los espacios formales del aula. Si bien estas experiencias no se presentan como un estudio empírico sistemático, funcionan como antecedente práctico que sustenta la viabilidad del modelo ecozoico de tutoría universitaria propuesto en este ensayo.
Esta práctica ilustra el potencial de las caminatas tutoriales guiadas como un dispositivo pedagógico coherente con los principios del liderazgo ecozoico, al integrar territorio, bienestar y formación académica en un mismo proceso de acompañamiento.


Figura 2. Fotografías de caminatas en la ciudad de Guanajuato con estudiantes de tutoría de la Universidad de Guanajuato. Fuente: Elaboración Propia.
Conclusiones y hoja de ruta para la implementación institucional
La integración de la tutoría universitaria con el liderazgo ecozoico, a través de las caminatas tutoriales guiadas, permite repensar el acompañamiento académico como una práctica formativa integral, situada y orientada a la sostenibilidad. A lo largo de este ensayo se ha argumentado que la tutoría puede trascender su función administrativa para convertirse en un espacio pedagógico de reflexión ética, bienestar y relacionalidad con el territorio, en coherencia con los desafíos socioambientales contemporáneos que enfrenta la educación superior.
El modelo ecozoico de tutoría universitaria mediante caminatas guiadas, junto con el protocolo propuesto, ofrece una propuesta conceptual y operativa que puede adaptarse a distintos contextos institucionales y disciplinares. Su valor radica en articular insumos formativos, procesos reflexivos y resultados orientados al desarrollo de competencias para la sostenibilidad, sin requerir transformaciones estructurales complejas. De este modo, las caminatas tutoriales se configuran como un dispositivo pedagógico viable para fortalecer el bienestar estudiantil, la agencia personal y el compromiso comunitario.
Desde una perspectiva institucional, la adopción de este enfoque requiere avanzar de manera gradual y estratégica. En una fase inicial, las universidades pueden implementar experiencias piloto mediante la formación básica de tutores y la selección de rutas seguras y significativas. Posteriormente, el modelo puede escalarse mediante su articulación con el currículum, los programas de tutoría y las actividades de extensión universitaria. Finalmente, su consolidación demanda reconocimiento institucional explícito, la incorporación de indicadores de seguimiento —como participación, bienestar y desarrollo de competencias— y la generación de alianzas con actores comunitarios y territoriales.
La integración de la tutoría universitaria con el liderazgo ecozoico plantea transformaciones significativas en el ámbito institucional. No se trata únicamente de añadir nuevas actividades o programas, sino de generar un cambio estructural y cultural que permita que estas prácticas se consoliden de forma sostenible y transversal en la vida universitaria. Las universidades que aspiren a desempeñar un papel activo en latransición hacia sociedades sostenibles deben repensar sus modelos organizativos, pedagógicos y de gobernanza (Pearson et al., 2005). En este sentido, es fundamental una formación docente especializada en ecopedagogías, acompañamiento integral y liderazgo ético. Los tutores y académicos no pueden limitarse a reproducir modelos tradicionales de enseñanza; requieren desarrollar competencias para facilitar procesos de aprendizaje transformadores, que integren dimensiones cognitivas, afectivas, éticas y ecológicas (como la caminata libre) (Savage et al., 2015).
Esto implica diseñar programas de capacitación docente continua que aborden la sostenibilidad no como un tema transversal decorativo, sino como un principio estructurante de la práctica educativa. De igual forma, se necesita un reconocimiento institucional explícito de la tutoría universitaria como espacio formativo estratégico y no únicamente como una función administrativa o de apoyo académico. En muchas universidades, la tutoría se considera un requisito operativo, con baja visibilidad y escaso peso en la evaluación institucional. Transformar esta perspectiva exige modificar reglamentos, criterios de promoción académica y sistemas de incentivos, de modo que las labores de tutoría —en especial aquellas que integran enfoques ecozoicos y de acompañamiento profundo— sean valoradas en igualdad de condiciones con la docencia y la investigación.
Para lograr esta tarea, se requiere una activa voluntad política, recursos sostenidos y una visión institucional clara y comprometida con la sostenibilidad a largo plazo. Las iniciativas aisladas, aunque valiosas, suelen diluirse si no se integran en planes estratégicos institucionales con objetivos, indicadores y mecanismos de evaluación claros (Barnett, 2012). La transición hacia universidades ecozoicas requiere liderazgo visionario desde los niveles directivos, participación activa de la comunidad universitaria y alianzas con actores externos —gobiernos locales, comunidades, organizaciones civiles y sector productivo— para fortalecer el impacto social.
La integración de la tutoría universitaria y un liderazgo ecozoico no es una tarea menor. Implica repensar la universidad en su conjunto: su misión educativa, su relación con el entorno, sus estructuras de poder y sus formas de generar conocimiento. Es un desafío institucional profundo, pero también una oportunidad histórica para que la educación superior contribuya de manera significativa a la construcción de futuros sostenibles.
Referencias
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Sterling, S. (2001). Sustainable Education: Re-visioning Learning and Change (Green Books (ed.)).
Anexo I. Checklist para la implementación de caminatas tutoriales guiadas desde una perspectiva ecozoica
Checkpoint 1. Objetivos formativos definidos ☐ Se establecieron uno o dos objetivos formativos claros para la caminata. ☐ Los objetivos están vinculados al bienestar, la reflexión ética y/o la conciencia socioambiental del estudiantado. ☐ Los objetivos son coherentes con el momento formativo del grupo (inicio de carrera, formación profesional, cierre de trayectorias). Checkpoint 2. Selección adecuada del espacio y la ruta ☐ La ruta seleccionada cumple criterios básicos de seguridad física. ☐ El espacio es accesible o cuenta con alternativas para personas con movilidad diversa. ☐ El entorno tiene pertinencia ecológica, cultural o simbólica para la comunidad universitaria (preferentemente reservas naturales locales). ☐ Se consideraron condiciones climáticas y posibles contingencias Checkpoint 3. Estructura clara de la caminata ☐ Se definió una duración aproximada de entre 60 y 90 minutos. ☐ La caminata incluye los siguientes momentos: ☐ Apertura y acuerdos de cuidado. ☐ Caminata guiada con consignas de observación y diálogo. ☐ Pausas o estaciones de reflexión. ☐ Cierre y síntesis colectiva. ☐ Las consignas son comprensibles y adecuadas al contexto del grupo. Checkpoint 4. Instrumentos de reflexión previstos ☐ Se seleccionó al menos un instrumento de reflexión (bitácora, mapa afectivo, fotografía, audio, registro narrativo) (De preferencia escrito no tecnológico). ☐ El instrumento permite vincular la experiencia vivida con el proceso académico. ☐ Se explicó previamente al estudiantado el propósito del instrumento. Checkpoint 5. Consideraciones de cuidado, ética e inclusividad ☐ La participación es voluntaria y cuenta con consentimiento informado. ☐ Se establecieron acuerdos explícitos de respeto, cuidado y confidencialidad. ☐ Se contemplaron ajustes razonables para atender la diversidad de capacidades, ritmos y contextos. ☐ Se cuenta con información básica de contacto o apoyo en caso de contingencias. Checkpoint 6. Evaluación formativa planificada☐ La evaluación se concibe como un proceso formativo y no punitivo. ☐ Se incorporan estrategias de autoevaluación y/o coevaluación. ☐ El tutor brinda retroalimentación cualitativa. ☐ Se consideran indicadores como: ☐ Profundidad de la reflexión. ☐ Bienestar percibido. ☐ Agencia personal. ☐ Compromiso con la sostenibilidad. |

