Por
Eva Lozano Montero
ORCID https://orcid.org/0000-0002-9721-3023
Universidad de Guanajuato, Campus Celaya Salvatierra, Departamento de Finanzas y Administración. Guanajuato, Gto. México
Resumen
El financiamiento es una forma de crecimiento para las empresas, sin embargo, para las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs) que desempeñan un papel fundamental en la economía mexicana, representa un reto obtener un crédito formal y asequible, por lo que continua siendo limitado y heterogéneo. El objetivo de este artículo es analizar los principales instrumentos de financiamiento disponibles para las MiPyMEs en México, a partir de sus fundamentos teóricos, características, ventajas y limitaciones, con el fin de identificar estrategias que fortalezcan su acceso al crédito y su sostenibilidad financiera. El estudio se desarrolló mediante una revisión narrativa estructurada con elementos de revisión exploratoria (scoping review), considerando literatura académica y documentos institucionales publicados entre 2018 y 2025. Los resultados evidencian que, si bien existe una diversidad de instrumentos —como el crédito bancario tradicional, microcréditos, banca de desarrollo, factoraje, arrendamiento financiero y alternativas fintech—, no existe un instrumento óptimo para las MiPyMEs. La accesibilidad y efectividad del financiamiento dependen del ajuste entre el tipo de instrumento, el perfil de la empresa, el tiempo, monto y el uso del crédito. Se concluye que mejorar el acceso al financiamiento de las MiPyMEs requiere un enfoque integral y segmentado, en donde se pueda reducir las asimetrías de información y el riesgo crediticio, además de simplificar los procesos administrativos y fortalecer la educación financiera y digital. Lo anterior requiere de políticas públicas como el diseño de productos financieros adaptados a las necesidades reales de las MiPyMEs, principalmente de las microempresas en México.
Palabras clave
MiPyMEs, Financiamiento, Teorias de Financiamiento, Fuentes de Financiamiento.
Introducción: En México, las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs) representan un papel estratégico en la economía nacional. En 2024 había 7´056,499 establecimientos en los que laboraban 36´793,604 personas y el 95.5% de los establecimientos eran micronegocios, con una capacidad de empleados del 41.5 % de las personas ocupadas. Por su parte, las grandes empresas que son las que tienen 251 personas laborando o más, representaron 0.2 % de las unidades económicas, por lo que las MiPyMEs representan el 99.8% y contribuyeron con 43.5 % de los ingresos totales. (INEGI, 2025).
Cabe señalar que entre 2019 y 2023, el nacimiento y cierre de las empresas muestran una rotación alta, ya que del total de MiPyMEs, los nacimientos representaron 38%, mientras que el cierre de empresas fue 32%. (México Cómo Vamos, 2025). Asimismo, aunque su representabilidad es de relevancia social y económica, el acceso al financiamiento formal sigue siendo limitado, ya que de acuerdo con BBVA (2024), 91 % de las MiPyMEs posee al menos un producto financiero, pero solo 26% de ellas tiene un crédito activo, aunado a que, del total de créditos solicitados, solo la mitad lo obtienen.
Las MiPyMEs enfrentan varios retos como son, la falta de digitalización, contar con educación financiera y dificultad para acceder a las diversas modalidades de financiamiento, ya que los requisitos administrativos son elevados, carecen de las garantías solicitadas y no pueden cubrir las altas tasas de interés, lo cual limita su capacidad de crecimiento, innovación y sostenibilidad. (Gaceta Parlamentaria, 2025).
Por lo anterior, el objetivo de investigación es analizar los instrumentos de financiamiento disponibles (créditos tradicionales, microcréditos, fintech), su fundamento teórico, así como ventajas y desventajas, integrando evidencia académica reciente con el fin de identificar estrategias que fortalezcan el acceso al financiamiento y la competitividad de las MiPyMEs mexicanas.
Desarrollo: Iniciar un negocio implica inversión, lo que para las MiPyMEs resulta oneroso, ya que un costo administrativo que puede representar una proporción muy reducida de ingresos en una grande empresa, para una micro o pequeña empresa puede implicar que una cantidad elevada de las ventas tenga que destinarse a cubrir costos de transacción, es por ello que, es más difícil el acceso al financiamiento para las empresas de menor tamaño.
Martínez et al., (2023) y Soberanes et al., (2020), mencionan que la falta de acceso al crédito contribuye a la informalidad de las empresas, a la mortalidad prematura de MiPyMEs y que la educación financiera es determinante en su supervivencia Evaluaciones de microcréditos que se han realizado, indican mejoras en consumo e inversión inicial, aunque los efectos son limitados a largo plazo a menos que se incluyan capacitación y soporte técnico. (VoxDevLit, 2023).
Las teorías de financiamiento surgen de la necesidad de entender el comportamiento tanto del prestamista como del prestatario, buscando aplicar los valores epistémicos y mantener un enfoque matricial de todos los factores que intervienen en la decisión de una financiación. Las MiPyMEs cuentan con diversas formas de capitalizarse, entre las principales se encuentran sus recursos propios, los proveedores, algún familiar, préstamos bancarios y otras formas de financiación principalmente gubernamentales; sin embargo, primero recurren al autofinanciamiento y a los proveedores y si es insuficiente, hasta entonces recurren al endeudamiento, en el entendido de que deben pagar un costo de financiamiento. (Lozano, 2013)
La falta de permanencia de las MiPyMEs, se debe principalmente a que enfrentan problemas de liquidez, así como el acceso a los recursos financieros en la cantidad, plazos y costo óptimos (Archer y Faerber, 1966), limitando sus posibilidades de supervivencia y madurez en el mercado.
Evaluaciones sobre bancos de desarrollo y programas públicos (FIRA, BANOBRAS, NAFIN) confirman su rol contracíclico, especialmente durante crisis, pero resaltan que su efectividad depende de buena gobernanza y acompañamiento (Scielo Venezuela, 2025). Existen algunas teorías y supuestos respecto al financiamiento que influyen en que éstos sean asequibles para las empresas. A continuación, se darán a conocer algunas de ellas y que son aplicables al comportamiento de las MiPyMEs:
Asimetría de la información y selección adversa. La Teoría de las Asimetrías de la Información se refiere a situaciones en las que una de las partes involucradas en una transacción tiene más información que la otra; esta información desigual puede llevar a una selección desfavorable, agravando la misma en una economía que cada vez exige más conocimiento y análisis de la información. Akerlof (1970), Stiglitz y Weiss (1981) y Spence (1973). En países emergentes como México, la información cada vez es más importante en el éxito de las empresas, la decisión de las MiPyMEs de seleccionar un crédito depende de la información disponible, del conocimiento por parte del personal que toma la decisión, así como de las actitudes, valores y ética de este. La razón fundamental para considerar esta teoría radica en el hecho de que permite explicar cómo la decisión sobre un financiamiento depende de la información con la que se disponga y de la forma en cómo se aprovecha esta información para considerar la más acertada. Asimismo, se puede interpretar cómo los prestamistas no conocen el verdadero perfil de riesgo de las MiPyMEs, lo cual encarece o restringe el crédito.
Riesgo moral. Esta teoría sostiene que asegurar a un agente económico (individuo o empresa) contra el riesgo, produce un cambio en su comportamiento que le impulsa a asumir riesgos que no aceptaría de no estar asegurado. El riesgo moral es muy común, por lo que parece que ha dejado de ser teoría para institucionalizarse y convertirse en un virus que nos garantiza un futuro de crisis por todo el mundo. (Arrow, 1971). El riesgo moral es un factor subjetivo, cualitativo, que cada día es más relevante y que aunado con la teoría de la asimetría de la información impactan en la decisión de concesión de créditos.
Teoría de la Estructura Óptima de Capital. Esta teoría es desarrollada por Modigliani y Miller -MM- (1958), quienes establecieron que el costo de capital medio ponderado o costo medio ponderado de capital (CMPC) y el valor de la empresa son totalmente independientes de la composición de la estructura del capital de la empresa, o sea; del tamaño del apalancamiento financiero.
Se afirma que las deudas son útiles debido a que los intereses que se pagan son deducibles de impuestos, aunque las deudas traen como consecuencia costos asociados con una posible quiebra, lo cual implica otros gastos. Para MM la estructura de capital óptima es aquella que alcanza un equilibrio entre los beneficios fiscales de las deudas y los costos asociados con la quiebra, Myers, (2001). MM afirman que el valor de la empresa sólo dependerá de la capacidad generadora de beneficios de sus activos, sin importar la procedencia de los recursos financieros que han financiado dichos activos.
Cuando los intereses son deducibles fiscalmente, las empresas prefieren endeudarse a comparación de la emisión de capital como recurso financiero, o sea; que las empresas al requerir de un financiamiento buscarán su nivel de endeudamiento óptimo, ya que prefieren pagar deuda con costo antes de emitir acciones. Así, al conformar la estructura de capital -valor máximo de la empresa-, éste se obtiene al minimizar los impuestos a pagar.
Teoría de la Jerarquía Financiera (Pecking Order Theory). Myers y Majluf (1984) al proponer la Teoría de la Jerarquía Financiera, se basan en el comportamiento descrito por Donaldson (1961) con relación a la preferencia de las empresas en acudir primeramente a los fondos internos y cuando se encuentra en el caso de que no se disponga de capacidad de endeudamiento y exista un alto riesgo de insolvencia financiera, entonces se recurrirá a la emisión de recursos propios (obligaciones). Así, la deuda resultará la mejor opción de financiación externa en la medida en que los problemas de asimetría de la información adquieren mayor relevancia. Shyam-Sunder y Myers (1999), proponen que la empresa emitirá deuda sólo cuando los flujos de efectivo generados por la empresa sean insuficientes para satisfacer sus necesidades financieras derivadas de la inversión real.
Por lo anterior, se observa que en las teorías expuestas no solamente influyen los conocimientos, también se consideran los sentimientos, la motivación, el carácter y hasta la perspectiva de cada persona que intervienen juntamente con la información en las decisiones de las empresas.
En cuanto a los tipos de financiamiento, a continuación, se mencionan los de mayor asequibilidad para MiPyMEs:
Crédito bancario tradicional. El crédito bancario es un préstamo otorgado por un banco que permite al cliente financiar gastos, inversiones con la obligación de que esta sea devuelta en un plazo establecido, generalmente con el pago de intereses y comisiones acordadas.
Las ventajas es que presta montos mayores y plazos más prolongados, aunque las desventajas son que solicita varios requisitos administrativos, altas tasa de interés, garantías e historial crediticio, excluyendo a microempresas e informales (Pérez- Elizundia et al., 2021). Es por ello que es la última opción a la que recurren las MiPyMEs.
Microcréditos. Su característica principal es que los montos son pequeños, aunque las ventajas son que existe inclusión financiera, van dirigidos a mujeres y otros se concentran en zonas rurales. Las desventajas son que los montos son limitados, por lo que, si no se aprovechan debidamente, no se observa un impacto de crecimiento empresarial. (VoxDevLit, 2023; Soberanes et al., 2020).
Banca de desarrollo. La banca de desarrollo es el conjunto de instituciones financieras públicas cuyo objetivo principal es impulsar el desarrollo económico y social del país. Las ventajas son que apoya a sectores estratégicos o desatendidos por la banca privada, como las MiPyMEs, agricultura, vivienda social o proyectos regionales, además de que los créditos se ofrecen con tasas de interés bajas y con períodos de gracia. La desventaja es que da prioridad a proyectos de infraestructura o que generan beneficios colectivos y proyectos productivos, además la cobertura es variable. (Scielo Venezuela, 2025).
Fintech, factoring y otras alternativas digitales. Son productos y servicios financieros que se ofrecen a través de las tecnologías digitales como Buy Now, Pay Later (BNPL), B2B y crowdfunding regulado, que se caracterizan por procesos muy ágiles. Las ventajas son que los procesos son ágiles, lo que reduce costos administrativos y es incluyente, ya que se desea considerar un mayor número de clientes. Las desventajas consisten en que la regulación es incipiente y el riesgo es mayor para los usuarios debido a la baja educación financiera. (EJIM, 2024). Al concederles el recurso, no se vigila el aprovechamiento, por lo que el uso de los recursos no es utilizado para los fines que fueron otorgados.
Torres (2010) el arrendamiento financiero se define como una alternativa de financiamiento en el que una persona denominada arrendatario adquiere por medio de un contrato con un arrendador, uno o más activos fijos que pueden ser nacionales o importados, tangibles e intangibles, de un proveedor nacional o extranjero, para utilizarlos en su empresa; a cambio del pago de cuotas periódicas en un plazo determinado y con derecho de ejercer la opción de compra al término del contrato.
Metodología. El estudio se desarrolló mediante una revisión narrativa estructurada, con elementos de revisión exploratoria (scoping review), con la finalidad de identificar teorías, barreras, instrumentos y estrategias de financiamiento dirigidas principalmente a las MiPyMEs en México.
La búsqueda de información se realizó considerando bases de datos académicas y fuentes institucionales reconocidas, correspondientes al período 2018–2025, entre las que destacan Scopus, Web of Science, Emerald, ScienceDirect, Scielo y Google Scholar, así como portales oficiales como INEGI, Banco de México, CNBV, BBVA Research y organismos públicos de financiamiento. Además, se consideraron publicaciones en español e inglés con énfasis en literatura empírica, revisiones académicas y reportes técnicos relevantes para el contexto mexicano. Los criterios de inclusión fueron:
a) Estudios relacionados con MiPyMEs,
b) Análisis de financiamiento, acceso al crédito o instrumentos financieros,
c) Evidencia aplicable al contexto nacional.
Se excluyeron documentos sin respaldo metodológico, así como publicaciones duplicadas y estudios no vinculados al ámbito empresarial.
La información seleccionada se organizó mediante una matriz de extracción de datos, considerando variables como tipo de instrumento financiero, ventajas, desventajas, requisitos, nivel de accesibilidad y efectos reportados sobre el desempeño empresarial.
Resultados
Partiendo del objetivo de investigación y de la revisión de la literatura, se identificaron los principales instrumentos de financiamiento que son asequibles para las MiPyMEs en México, así como sus características, ventajas, limitaciones y nivel de accesibilidad, los cuales se sistematizan en la Tabla 1, en donde se puede observar el tipo de instrumento, las condiciones de acceso y el uso del crédito.
Tabla 1. Tabla comparativa de los tipos de financiamiento para MiPyMEs
| Tipo de instrumento | Ticket promedio | Tasa de interés / Costo | Plazo | Garantías requeridas | Tiempo de aprobación | Requisitos administrativos | Riesgo de sobreendeudamiento | Idoneidad por tipo de MiPyME y uso | Referencias |
| Crédito bancario | Medio–Alto | Alto -tasas comerciales- | Mediano–Largo | Altas (hipotecarias, prendarias, avales) | Largo | Elevados: estados financieros, historial crediticio, formalidad fiscal | Bajo–Medio | Adecuado para pequeñas y medianas empresas formales; inversión fija y expansión | Pérez-Elizundia et al. (2021); BBVA (2024) |
| Microcréditos | Bajo | Alto -costo relativo elevado- | Corto | Bajas o inexistentes | Corto | Bajos: identificación, actividad productiva básica | Medio–Alto | Microempresas y para autoempleo o capital de trabajo inicial | VoxDevLit (2023); Soberanes et al. (2020) |
| Banca de desarrollo (NAFIN, FIRA, BANOBRAS) | Medio | Bajo–Medio (tasas preferenciales) | Mediano–Largo | Mediana (garantías parciales, proyectos) | Medio–Largo | Medios–Altos: proyectos, formalidad, intermediación bancaria | Bajo | PyMEs formales en sectores estratégicos; inversión productiva | Scielo Venezuela (2025) |
| Factoraje financiero | Medio | Medio-alto | Corto | Basadas en cuentas por cobrar | Corto | Medios: relación comercial comprobable | Bajo | MiPyMEs proveedoras; para liquidez y capital de trabajo | Pérez-Elizundia et al. (2021); NAFIN |
| Arrendamiento financiero (leasing) | Medio–Alto | Medio | Mediano | El bien arrendado | Medio | Medios: contrato, capacidad de pago | Bajo | Pequeñas y medianas; para adquisición de maquinaria y equipo | Torres, (2010) |
| Fintech (crédito digital, BNPL B2B) | Bajo–Medio | Variable (puede ser alto) | Corto | Bajas o nulas | Muy corto | Bajos: datos digitales y transaccionales | Alto | Micro y pequeñas; liquidez inmediata | EJIM (2024) |
Asimismo, se observa que el acceso al financiamiento no es homogéneo, ya que depende de múltiples factores estructurales y operativos, entre los que destacan que las MiPyMEs muestren el grado de formalidad, la capacidad administrativa, el historial financiero y el nivel de riesgo percibido por los intermediarios financieros.
En el caso del crédito bancario, los estudios revisados coinciden en que, si bien ofrecen montos más elevados y plazos más amplios, la accesibilidad para las MiPyMEs, principalmente para las microempresas es limitada. Esto se debe a las garantías solicitadas, a los elevados requisitos administrativos y al riesgo que muestran, lo que provoca que se eleven las tasas de interés, ya que, a mayor riesgo, mayor será la tasa de interés, aunado a que es común la informalidad en estas empresas, careciendo de un historial crediticio.
Sin embargo, este instrumento resulta más adecuado para pequeñas y medianas empresas formales, orientadas a proyectos de inversión fija o expansión productiva, que puedan mostrar una permanencia en el mercado mínima de 3 años.
Por su parte, los microcréditos, presentan una mayor inclusión financiera, caracterizándose por montos reducidos, tiempos de aprobación cortos y requisitos mínimos, aunque se observa que el costo es elevado y que el impacto sobre el crecimiento empresarial es limitado cuando no se acompaña de capacitación y asistencia técnica. En consecuencia, este instrumento es recomendado para microempresas y emprendimientos en etapas iniciales, enfocados en capital de trabajo de corto plazo, aunque con un riesgo de sobreendeudamiento medio a alto, requiriendo nuevamente de asistencia y capacitación para la administración adecuada del recurso.
Respecto a la banca de desarrollo, se observó que desempeñan un papel relevante al ofrecer tasas preferenciales, plazos más amplios y esquemas de garantías parciales, aunque su acceso puede estar condicionado a la intermediación bancaria, así como a la presentación de proyectos productivos y a la pertenencia a sectores estratégicos, lo que limita su cobertura.
Un instrumento que es idóneo para mejorar la liquidez de las empresas es el factoraje, ya que se respalda de las cuentas por cobrar derivadas de relaciones comerciales existentes. La evidencia indica que este mecanismo reduce el riesgo crediticio, se obtiene la liquidez más rápido y disminuye la necesidad de garantías tradicionales, siendo útil para MiPyMEs proveedoras que requieren capital de trabajo de corto plazo.
En cuanto al arrendamiento financiero (leasing), es una alternativa viable para la adquisición de activos productivos, ya que la garantía principal es el propio bien arrendado, además de que presenta un riesgo de sobreendeudamiento bajo y motiva la adquisición de maquinaria o equipo actualizado sin realizar grandes desembolsos iniciales.
Finalmente, los instrumentos fintech, incluyendo el crédito digital, esquemas como Buy Now, Pay Later (BNPL), B2B y crowdfunding regulado, se caracterizan por procesos muy ágiles con bajos requisitos administrativos y uso intensivo de datos digitales, lo que exacerba la existencia de un mayor riesgo de endeudamiento, así como disponer de una adecuada educación financiera y la regulación aún incipiente en algunos segmentos. En este sentido, es recomendable para empresas innovadoras y que tienen los conocimientos necesarios o un asesor financiero.
En resumen, los resultados muestran que no existe un instrumento óptimo único para las MiPyMEs, sino que la efectividad del financiamiento depende del tipo de instrumento, el perfil de la empresa, del monto, el tiempo y el uso del crédito, lo cual refuerza la necesidad de esquemas diferenciados y estrategias integrales para mejorar el acceso y la sostenibilidad financiera de este sector. Además, se deben considerar las teorías de financiamiento que coadyuvan en el entendimiento del comportamiento de los que intervienen en el proceso de financiación.
El acceder o autorizar un crédito, no depende solamente de la información que se disponga, ya que también intervienen elementos cualitativos como los sentimientos, el carácter, las actitudes tanto del prestamista como del prestatario que intervienen en la toma de decisiones.
Discusión
El acceso al financiamiento de las MiPyMEs en México constituye un fenómeno multidimensional, en el que convergen factores institucionales, culturales, fiscales y conductuales, tal como lo plantean las teorías financieras. Las limitaciones que presentan no responden exclusivamente a la escasez de instrumentos financieros, sino al desajuste entre el perfil de las empresas, la informalidad dominante en microempresas, las condiciones del crédito por el riesgo implícito y el entorno regulatorio y operativo que no coinciden.
De acuerdo con la teoría de la asimetría de la información, los intermediarios financieros enfrentan dificultades para evaluar de manera precisa el riesgo real de las MiPyMEs, particularmente de las microempresas e informales, ya que se carece de un historial, lo que conduce a mecanismos de racionamiento del crédito, mayores exigencias de garantías y por lo tanto altas tasas de interés, confirmando lo establecido por Akerlof (1970) y Stiglitz y Weiss (1981). En este contexto, el crédito bancario es la última opción de financiamiento para los micronegocios.
La teoría de riesgo moral explica la cautela de los prestamistas, especialmente en instrumentos financieros en donde los procesos son más rápidos y de menor supervisión, como los créditos digitales ofrecidos en plataformas fintech. En este caso se combina la ausencia de seguimiento sobre el uso del crédito, con una baja educación financiera, lo que incrementa la probabilidad de incumplimiento. Además, esta teoría se relaciona con la teoría de la jerarquía financiera (pecking order), donde los negocios recurren primeramente al autofinanciamiento y al crédito con los proveedores antes de recurrir al endeudamiento formal, y solo acceden a este último cuando las fuentes internas resultan insuficientes. Lo anterior es razonable, debido a que un financiamiento bancario tiene un costo y se incrementa cuando existe incertidumbre de cumplimiento.
La teoría de la estructura óptima de capital es más adecuada para grandes empresas, ya que las MiPyMEs no cuentan con la escala de producción y estabilidad para alcanzar los beneficios fiscales que ofrece el endeudamiento al ser deducibles de impuestos, por lo que su dependencia sigue siendo de instrumentos de corto plazo y montos pequeños.
Sin embargo, los instrumentos como el factoraje y el arrendamiento financiero son adaptables a las necesidades de estas empresas, al reducir la dependencia de garantías tradicionales y considerar los flujos reales de operación o activos productivos. Aun así, su alcance sigue siendo limitado por barreras administrativas, falta de información y capacitación y escasa articulación con las necesidades específicas de las MiPyMEs.
Es relevante considerar que el problema central no se debe a la ausencia de financiamientos, sino en la falta de un enfoque segmentado y articulado, que considere el tamaño de la empresa, su actividad principal, su grado de formalización y el uso del crédito, lo que coincide con revisiones previas que señalan que los efectos positivos del financiamiento sobre el desempeño empresarial son heterogéneos y dependen de la combinación entre instrumentos financieros, acompañamiento técnico y educación financiera.
Por lo anterior es imperativo la necesidad de transitar de políticas de financiamiento homogéneas hacia estrategias integrales, en las que el crédito se conciba no solo como un producto financiero, sino como parte de un ecosistema que incluya información, capacitación que disminuya riesgos y coordinación institucional. Este enfoque permitiría reducir las asimetrías de información, limitar el riesgo moral y mejorar la sostenibilidad financiera de las MiPyMEs, principalmente de las microempresas, fortaleciendo su papel como motor del desarrollo económico y social en México.
Conclusiones
El análisis de las MiPyMEs en México, se debe a que son el pilar de la economía al concentrar el 99.8 % de las unidades económicas que contribuyen con la generación de empleos y al producto interno bruto. Sin embargo, pareciera que esta importancia contrasta con los múltiples desafíos que enfrentan, entre los que destacan la informalidad, la falta de digitalización, el poco crecimiento a mediano y largo plazo y la dificultad para obtener financiamientos asequibles.
De acuerdo con la revisión de la literatura, las principales causas por las que no pueden acceder a la financiación se deben a que, por ser en su mayoría informales, no pueden mostrar un historial de su negocio, además de que al solicitar un crédito las tasas de interés son altas y no tendrían capacidad de pago, así como los diversos trámites administrativos que les solicitan. Lo anterior exacerba falta de liquidez en las MiPyMEs, alta rotación empresarial, crecimiento lento, cultura de informalidad crecida y falta de entender la operatividad de éstas.
En cuanto a las teorías de financiamiento, tratan de explicar el comportamiento tanto del prestamista como del prestatario en un crédito, y buscan un equilibrio entre ambas partes, de tal manera que las decisiones están condicionadas por factores como la asimetría de la información y el riesgo moral, así como la teoría de jerarquía financiera que priorizan recursos internos antes que decidir el endeudamiento. Estas teorías explican que el comportamiento de las personas no depende únicamente de variables cuantitativas, sino que existen factores cualitativos como la confianza, los sentimientos, el carácter y la perspectiva de cada persona, así como la educación financiera.
Asimismo, los tipos de financiamientos van evolucionando y surgen conforme se van presentando necesidades de las empresas o de las personas, por lo que los instrumentos disponibles como los créditos bancarios tradicionales, microcréditos, banca de desarrollo, fintech y factoring, presentan ventajas y limitaciones que influyen en su efectividad.
Los microcréditos pueden fomentar la inclusión financiera, pero su impacto depende de que las empresas consideren la capacitación, asesoría técnica y estrategias de escalabilidad. En este sentido, fortalecer la permanencia y competitividad de las MiPyMEs requiere un enfoque integral en el que se consideren políticas públicas efectivas, fuentes de financiamiento asequibles y adaptables a la operatividad de las empresas, así como estrategias para mejorar la educación digital y financiera de las empresas.
Se puede reducir las asimetrías de información y el riesgo moral mediante sistemas de evaluación crediticia más inclusivos y transparentes, así como establecer programas de apoyo que consideren tanto el crédito como la asistencia técnica, en el que las empresas puedan demostrar que recibieron capacitación de control y aprovechamiento de los recursos antes de que se autorice el crédito, de lo contrario el acceso al financiamiento seguirá siendo limitado, segmentado y desigual.
Un aporte relevante de esta investigación es que instrumentos como el factoraje, el arrendamiento financiero y la banca de desarrollo presentan un mejor ajuste entre riesgo, costo y utilidad productiva, ya que consideran los activos productivos y reducen las garantías tradicionales. Sin embargo, su alcance sigue siendo limitado debido a las barreras administrativas, el desconocimiento de su existencia y la falta de adaptación con las necesidades específicas de las MiPyMEs.
Los resultados indican que, para mejorar el acceso al financiamiento de las MiPyMEs, se requiere un enfoque integral, que incluya:
La reducción de las asimetrías de información mediante el uso de datos transaccionales;
Reducción de riesgo crediticio a través de capacitación y esquemas de acompañamiento financiero;
La simplificación administrativa y formalización progresiva de microempresas;
Integración de las MiPyMEs a las cadenas productivas.
Esta investigación contribuye a la literatura al relacionar teoría financiera, evidencia empírica y propuestas estratégicas en un contexto mexicano. Asimismo, contribuye a futuras investigaciones para el análisis de los efectos del financiamiento sobre el desempeño y la supervivencia de las MiPyMEs en México.
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