- Mtra. Sandra Marcela Ayala Rodríguez (Candidata a Doctora, Catedrática del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Zamora, Michoacán, México https://orcid.org/0009-0003-4224-3780)
- Dra. María Guadalupe Arredondo-Hidalgo (Catedrática de la Universidad de Guanajuato, México, Departamento de Gestión y Dirección de Empresas, https://orcid.org/ 0000-0002-4971-4069)
- Mtro. Carlos Alberto Rodríguez Martín del Campo (Catedrático de la Universidad Iberoamericana Campus León, Guanajuato, México)
Resumen
A lo largo de la historia de la civilización el mundo se ha caracterizado por tener un desarrollo desde la perspectiva de la sustentabilidad, desigual y este resultado se debe en gran medida, al inadecuado uso de recursos naturales. La agricultura está estrechamente relacionada con dichas consecuencias y el peligro ambiental se ha convertido en una amenaza por la pérdida de biodiversidad, erosión del suelo, disminución de los ciclos del agua, así como la contaminación desmedida. Si a estos factores le sumamos que la agricultura es un pilar muy importante para la economía, su desarrollo enfrenta un panorama complejo en términos de sostenibilidad y rentabilidad. La agricultura es esencial en el avance de las sociedades ya que su derrama económica permite dar empleo a muchas familias en diversas regiones. Es necesario replantearse cómo las tecnologías agrícolas pueden contribuir a un desarrollo de los ecosistemas, esto implica preservar los recursos naturales y analizar su rentabilidad.
Palabras clave
Agricultura, Desarrollo Sustentable, FAO, Sector Primario, Cambio Climático.
Introducción: La agricultura es el conjunto de técnicas y conocimientos para cultivar la tierra. Es una actividad sumamente importante para el progreso estratégico de las naciones, se desarrolla de forma bidireccional ya que además de impulsar los avances tecnológicos como la agricultura por goteo o de precisión, también se beneficia de dichos avances para elevar su productividad como la agricultura vertical.
Para la prosperidad de los países es necesaria la agricultura porque al llevarla a cabo se obtienen de la tierra los recursos necesarios para satisfacer en sus habitantes la seguridad alimentaria. Estos recursos pueden ser cereales, frutas, vegetales, insumos para el ganado, materias primas para medicamentos, fibras las cuales son usadas en la industria textil; así como de otros subproductos que hoy en día pueden originar combustibles, biomateriales e insumos farmacéuticos (González-Catalán, 2022).
La agricultura ha traído muchos beneficios, sin embargo, ha ocasionado problemas ambientales por el uso indiscriminado de diversas prácticas depredadoras como la aplicación de pesticidas, quema de campos, erosión de suelo a través de la labranza, destrucción de ecosistemas, el desperdicio de los recursos hídricos, o el riego con aguas contaminadas (Montoriol, 2022). Lo anterior ha ocasionado la muerte de tierras fértiles a largo plazo, diversos estudios han documentado que los monocultivos desencadenan pérdida de la biodiversidad, las plagas se vuelven más resistentes y sus daños son significativos, como la eliminación de las abejas polinizadoras y la escasez de agua entre otros efectos negativos en la naturaleza.
Como ejemplo podemos tomar el caso de Michoacán que desde el 2010 ya se había posicionado como el líder nacional en producción de berries, aportando el 63% del total del país. Para 2016, el estado ya era el principal productor de fresa y zarzamora a nivel mundial, este hecho lo consolidó como un actor clave en la economía agrícola mexicana. Con base en estos datos, se puede observar que algunos productores sólo manejan cultivos donde se generen utilidades (llevando a cabo la práctica denominada como monocultivos), sin interesarles el impacto al medio ambiente y la sustentabilidad en la alimentación. Este último problema afecta a cada vez más personas, quienes han muerto por hambre (el WFP – Programa Mundial de Alimentos indica que en el 2024, 9 millones de personas mueren cada año por hambre), o los altos índices de la desnutrición global, lo que cada vez empeora más en virtud del crecimiento de la población que se proyecta en 9,700 millones de personas para el 2030 (Alcalde, 2024). Así también, la parte de incentivos económicos tiene un papel importante ya que estos apoyos en dinero se trasladan a producir alimentos que pueden generar un mayor valor y no los que la base poblacional requiere en virtud de valor nutricional (Piñeiro, 2020).
Los desafíos son cada vez más complejos, por lo que es necesario crear consciencia del problema a que se enfrenta el planeta, y desarrollar prácticas agrícolas sustentables donde se debe aprovechar la biodiversidad. Para este objetivo los gobiernos juegan un papel primordial para que emprendan acciones correctivas, integrando políticas públicas efectivas, ofreciendo incentivos para el uso de la tecnología y garantías para las unidades de negocio más pequeñas en su escala (Luna, 2018).
La agricultura debe cambiar a un modelo de desarrollo sostenible donde haya una sinergia en lo económico, social y sobre todo en el respeto a la biodiversidad ambiental. El objetivo general de este artículo será: Analizar la evolución de la agricultura desde un enfoque histórico, económico y ambiental, dando mayor importancia en los desafíos que enfrenta ante el cambio climático y la seguridad alimentaria, particularmente en México, con base a esa revisión se busca sustentar con argumentos sólidos la necesidad buscar modelos de producción agrícola sostenibles los cuales mantengan la productividad sin destruir los recursos naturales.
La delimitación del estudio se basa en un enfoque documental de fuentes relevantes tanto por su contenido en temas de sustentabilidad como su alcance académico, mismo que está centrado en México, pero se integraron marcos de referencia internacionales como son los de la FAO y la ONU, para enfatizar los desafíos globales. En la delimitación temporal se abordaron eventos históricos dando mayor relevancia en las transformaciones ocurridas desde finales del siglo XX hasta la actualidad, considerando proyecciones hasta el año 2050 en cuanto a producción y sostenibilidad alimentaria.
Desarrollo
I) Los orígenes de la agricultura
La agricultura se puede definir como el arte de cultivar la tierra y esto comprende un grupo de acciones humanas que transforman el medio ambiente. La agricultura se considera una actividad económica del sector primario (Cherlinka, 2025).
Esta actividad se puede establecer dentro de los procesos más innovadores de la historia ya que cambió la forma de alimentación, la cultura humana y por ende la forma de vivir ya que le permitió a la humanidad, pasar de ser seres recolectores y cazadores a seres que planificaban en la medida de sus posibilidades, sus recursos y se asentaron para cultivar. Estas prácticas originaron también la consolidación de actividades económicas tales como el comercio, puesto que se crearon territorios con condiciones para la formación de pueblos y nuevas formas de ser y de vivir. Sin el desarrollo de la agricultura, la humanidad no hubiera podido sobrevivir dadas las magnitudes en los cambios naturales en el clima, así como las derivadas de enfermedades y pandemias.
La agricultura según estudios científicos, surgió de hechos al azar y quienes lo hicieron no se imaginaban la riqueza y la complejidad de lo que habían descubierto. Las mujeres jugaron un papel muy especial porque ellas recolectaban semillas y se encargaban de su reproducción y de sus cuidados. Con el tiempo empezaron a seleccionar, combinar, cruzar especies de semillas y fueron determinando fechas de siembra, inventaron herramientas, probaron sistemas de riego, todo esto fue fruto de la observación y del ingenio (Garay, 2022).El desarrollo de la agricultura fue un proceso largo porque requirió de la observación, la acumulación de experiencias, y la realización de experimentos, lo que conllevó un gran logro porque las personas que realizaban este trabajo sabían que producían comida para el presente y el futuro. Este hecho sin duda marcó un gran hito en la historia de la humanidad ya que además de involucrar la planificación, el desarrollo de infraestructura y tecnología conllevó aspectos de la lucha y codicia por la propiedad de este tipo de recursos, generando la creación de imperios, reinos y derivando efectos como las colonizaciones de nuevos territorios.
II) Los cambios climáticos provocaron la reducción de cultivos clave en muchas regiones, así como la desaparición de variedades endémicas de plantas y la migración o extinción de animales. Estos cambios en la fauna y vegetación aunados al aumento de la población rompieron el equilibrio ecológico. Sin embargo las comunidades ya habían adquirido el progreso técnico para hacerle frente a este problema. Así se inicia lo que se denomina “la etapa de transición”. En la actualidad estas praxis han evolucionado hasta llegar a niveles industriales donde la investigación, genética, química e inteligencia artificial juegan un papel fundamental (Rivera, 2024).
La relación entre el cambio climático y la agricultura es de una relación directa, dado que el intenso desarrollo de esta ha generado efectos adversos como aumento de la temperatura, sequías, huracanes e inundaciones. Ante esto existen diversas organizaciones de apoyo, principalmente en los esfuerzos por mejorar las prácticas agrícolas que provienen de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), a través de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés). Los principios de agricultura sustentable que promueve la FAO a nivel mundial son los siguientes:
- Mejorar la eficiencia en el uso de los recursos para la agricultura sostenible.
- La sostenibilidad requiere acciones directas para conservar, proteger y mejorar los recursos naturales.La agricultura que no logra proteger y mejorar los medios de vida rurales y el bienestar social es insostenible.La agricultura sostenible debe aumentar la resiliencia de las personas, de las comunidades y de los ecosistemas, sobre todo al cambio climático y a la volatilidad del mercado.
- La buena gobernanza es esencial para la sostenibilidad tanto de los sistemas naturales como de los sistemas humanos (FAO, 2021).
Para alcanzar este nivel de producción es necesario adoptar de manera progresiva tecnologías sustentables como las siguientes:
- La rotación de cultivos permite una reducción de plagas, puesto que distribuye de forma adecuada los nutrientes del suelo.
- Al reducir lo menos posible la práctica de remover la tierra (labranza) aumenta la fertilidad y sobre todo impide la erosión de los suelos.
- Cobertura del suelo con rastrojo de cultivos anteriores aumenta la infiltración de agua y estimulala actividad biológica y materia orgánica de la tierra. (FAO, 2021)
De acuerdo con la FAO, las plantas constituyen el 80% de los alimentos que comemos y producen el 98% de oxígeno, por lo cual la agricultura se considera como un medio para eliminar el hambre, reducir la pobreza, proteger el medio ambiente y sobre todo impulsar el desarrollo económico. (FAO, 2020).
Para México es indispensable un cambio de modelo de prácticas agrícolas y sobre todo de concientizar a los agricultores sobre la importancia de políticas públicas para fomentar el desarrollo del campo. Esto se debe realizar porque las plagas en años recientes han afectado la producción y cosechas, la FAO estima que hasta un 28% de cultivos alimentarios a nivel mundial se perderán por enfermedades (Gobierno de México, 2019).
Otra situación que se debe considerar es el crecimiento demográfico, para poder hacer frente a este problema la producción agrícola debería aumentar en un 60% para el año 2050. La FAO ha recomendado a los gobiernos de todo el mundo que deben alinear sus políticas y acciones con los objetivos del desarrollo sostenible relacionados con sanidad vegetal y señala los siguientes puntos en materia de innovación:
- Promover productos y prácticas favorables al medio ambiente para prevenir y manejar enfermedades de las plantas.
- Garantizar la inocuidad del comercio, transporte de plantas y productos cumpliendo con las normas y ley de sanidad vegetal.
- Autorizar prácticas innovadoras de sanidad vegetal y el uso de nuevas tecnologías para facilitar el acceso a mercados internacionales. (FAO, 2021).
La ONU también ha desarrollado diversas acciones para mitigar los efectos del cambio climático y uno de los hitos más importantes ha sido la publicación del Informe Brundtland ya que por primera vez se registra el concepto de Desarrollo Sostenible. Con este reporte, se da visibilidad a la problemática económica, social y medioambiental a la que nos venimos enfrentando desde hace décadas.
El Informe Brundtland de 1983 incluyó capítulos en los que no solo se trataban temas relacionados exclusivamente con el desarrollo sostenible, sino también otras temáticas como el papel de la economía internacional, energía e industria, y propuso principios legales de protección medioambiental. Sin embargo, a pesar de la amplitud de temas que trata el informe es especialmente conocido por su definición de Desarrollo Sostenible. Desde las fuentes consultadas y como parte del análisis del presente artículo, se considera que este informe marca un antes y después de la visión de los gobiernos sobre la viabilidad sostenible de las actividades industriales en el medio ambiente (BBVA, 2025).
Otro paso importante dentro de la agenda de la ONU para combatir el desastre climático que se sufre por el incremento de la actividad industrial, es la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo. Habiéndose reunido en Río de Janeiro, Brasil del 3 al 14 de junio de 1992, reafirmando la Declaración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente, aprobada en Estocolmo el 16 de junio de 1972, y tratando de basarse en ella, con el objetivo de establecer una alianza mundial nueva y equitativa mediante la creación de nuevos niveles de cooperación entre los Estados, los sectores claves de las sociedades y las personas, se procuraba alcanzar acuerdos internacionales en los que se respeten los intereses de todos y que se proteja la integridad del sistema ambiental y de desarrollo mundial, reconociendo la naturaleza integral e interdependiente de la Tierra, nuestro hogar. Aunque muchos de los esfuerzos se dieron bajo la óptica de estas declaraciones, uno de los hitos más importantes será el que se desarrollaría en Kyoto en 1997 (ONU, 2021).
El Protocolo de Kyoto de 1997 puso en funcionamiento la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático comprometiendo a los países industrializados a limitar y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de conformidad con las metas individuales acordadas. La propia Convención sólo pide a esos países que adopten políticas y medidas de mitigación y que informen periódicamente (UNCC, 20221).
El cambio de siglo constituye un momento único y que simbólicamente apremia a los 189 Estados Miembros de la ONU para articular y afirmar una visión llena de inspiración para las Naciones Unidas en la nueva era. La Asamblea General decidió señalar su quincuagésimo quinto período de sesiones como la Asamblea del Milenio de las Naciones Unidas, esta Cumbre fue una oportunidad histórica de convenir en un proceso para la revisión fundamental de su papel y de los desafíos que enfrenta en el nuevo siglo. (ONU, 2021)
Un paso decisivo para transformar nuestro mundo fue la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible que se llevó a cabo en el 2015 y que integra un plan de acción en favor de las personas, el planeta y la prosperidad. También tiene por objeto fortalecer la paz universal dentro de un concepto más amplio de la libertad. Reconocer que la erradicación de la pobreza en todas sus formas y dimensiones, incluida la pobreza extrema, es el mayor desafío a que se enfrenta el mundo y constituye un requisito indispensable para el desarrollo sostenible.
III) Las perspectivas del cambio climático. México es uno de los países con mayor biodiversidad en el mundo; cuenta con las condiciones climáticas favorables al igual que su amplio territorio, y lo convierten en un productor con una gran variedad de cultivos. Es considerado uno de los principales productores de hortalizas y de frutas en virtud de la diversidad de sus ecosistemas. El sector agrícola juega un papel primordial en la economía con la participación del PIB y flujo constante de inversión extranjera directa. El sector primario en el país no se detuvo durante la pandemia del coronavirus, aún con la complicada crisis de salud y económica el campo creció 2% en 2020 mientras la economía del país se contrajo un 8.3%, las exportaciones no se detuvieron y la demanda de los productos va en aumento en los mercados internacionales (Rivas-Valencia, et. al, 2021).
La combinación de cambio climático, deforestación, contaminación, sobrepesca y otra serie de acciones predatorias han producido una crisis de biodiversidad. Si proyectamos las tasas actuales, a finales de siglo, el 50% de todos los grandes mamíferos y vida marina desaparecerán. Y para 2050, el 90% de los arrecifes de coral, que albergan el 25% de la biodiversidad del mundo, podrían desaparecer.
Actualmente el 15% de la superficie de la Tierra se compone de zonas silvestres protegidas. Para evitar lo que ahora se conoce como «la Sexta Gran Extinción», Edward Wilson de Harvard y otros expertos creen que se podría necesitar la mitad del planeta. Esto plantea una pregunta crítica: ¿Dónde encontramos esa tierra? En pocas palabras, uniendo la reforestación y la restauración con la reinvención de la agricultura para alimentar a una población creciente (Wilson, 2017). Aproximadamente 37% de la masa terrestre del mundo y 75% de sus recursos de agua dulce se dedica a la agricultura: el 11% a los cultivos, el resto a la producción de carne de res y los lácteos. En la década de los 80’s se estaban tomando prestado capital del medio ambiente de las generaciones venideras hoy ya la deuda se ha hecho insostenible ya que las zonas protegidas deben de pasar a ser un 70% del total de la superficie del planeta para revertir los efectos actuales de contaminación.
Estas condiciones nos llevan a cuestionar los siguientes puntos:
- ¿Hacia dónde queremos ir como personas? ¿Realmente deseamos un aire limpio, recursos hídricos, preservar los ecosistemas naturales y por ende ser consumidores más responsables?. Si la respuesta es positiva debemos actuar de forma inmediata en consecuencia y congruencia con lo que buscamos lograr.
- Seguridad alimentaria, cuál es precio se debe pagar por una mayor producción de alimentos básicos en el medio ambiente y el uso de los recursos naturales que por definición son finitos en virtud de su disponibilidad.
- Cómo se dará el mantenimiento necesario para salvaguardar a las especies y los ecosistemas, necesarios para la biodiversidad que no tiene fronteras.
- En la generación y gestión de la energía, qué decisiones sobre el medio ambiente debemos tomar y cómo llegaremos a balancear la provisión de energía.
- Si la industria es necesaria, en dónde se requiere para una producción más eficiente.
- Cuál es el reto que van enfrentar bajo el desafío urbano de las ciudades y las altas concentraciones humanas.
La humanidad está en el umbral de una nueva etapa de su desarrollo. No sólo se debe promover la expansión de su base material, científica y técnica, sino aún más importante, formar nuevos valores y aspiraciones humanísticas, ya que la sabiduría y el humanismo son las «verdades eternas» queconstituyen el fundamento de la humanidad.
Hacen nuevos conceptos sociales, morales, científicos y ecológicos que deberían determinar nuevas condiciones de vida del hombre actual y en el futuro (Frolov, 1984).
Conclusiones
Durante el presente artículo, tanto de revisión teórica, como de reflexión, se ha valorado no sólo la importancia de la agricultura en la humanidad y de cómo esta actividad transformó la forma de vivir, los beneficios que brinda para el desarrollo; sino también los efectos secundarios en torno a la codicia por la lucha de recursos y los efectos que está teniendo en el planeta. Además “a pesar de los importantes avances agrícolas que se han implementado durante las últimas décadas para alimentar al mundo, los científicos y economistas están enfrentándonos con otra realidad mucho menos positiva. Ortiz-Bobea (2021) en su investigación desarrollada en la Universidad de Cornell, enfatizan al indicar que la cifra por sí sola es preocupante: la producción agrícola global se ha quedado atrás en su productividad real hasta en un 21% lo que equivale a perder siete años de producción, y todo gracias a que la humanidad aceleró el cambio climático.
El cambio climático es una de las mayores amenazas para la humanidad. Lamentablemente, las catástrofes climáticas afectan de manera desproporcionada a los agricultores pobres y rurales como lo hemos señalado en el presente documento. Los gobiernos y los responsables de la formulación de políticas a nivel local y mundial deben actuar con urgencia para brindar soluciones a las necesidades de la población, así como de los agricultores rurales migrantes. Estas podrían incluir la creación de incentivos para la tenencia de la tierra de forma antidiscriminatorias, proporcionando a los agricultores rurales información y recursos respetuosos con el clima, así como opciones de empleo alternativas en las zonas rurales.
Adicionalmente al cambio climático, las actividades agrícolas cada vez son menos atractivas ya que en virtud de sus condiciones muchas personas prefieren migrar a ciudades y abandonar sus tierras productivas.
Los retos a los que se enfrentarán ante estos escenarios la humanidad, serán sin duda grandes y que deberán ser atendidos desde la parte individual, comunidades, regiones y países de forma conjunta, así como con una visión de largo plazo ante el inminente desastre que se avecina para todos y cada uno de los seres humanos.
Después de estos escenarios es necesario que haya un cambio donde la apuesta sea por una agricultura más ecológica, saludable y amigable con el medio ambiente, que se desarrolle a su máximo potencial y esto solo podrá ser con alta de tecnología en los procesos agrícolas donde se permita una mayor producción y sobre todo generar un valor agregado en los productos. Para lograr esto es muy importante que a los agricultores se les brinde una adecuada capacitación sobre técnicas sustentables, así como acceso a mecanismo de financiamiento para la adquisición de tecnología como la agricultura de precisión, uso de sensores y análisis de datos que les permita hacer conciencia de la importancia de estas herramientas ante los desafíos que se encuentra el planeta.
Por último, es necesario dar un rol relevante a la conservación de los recursos naturales para un uso más racional del agua en primera instancia, promover técnicas regenerativas del suelo, así como de la captura de carbono que nos permita mediante la actividad agrícola generar aspectos de restauración ecológica que mitiguen los aspectos negativos del cambio climático.
Referencias
La paradoja no debe centrarse en usar modelos puramente comerciales para lograr economías de escala y eficiencias en las actividades agrícolas, sino mediante el uso responsable de los recursos no comprometer el desarrollo de las generaciones futuras y garantizar su adecuada seguridad alimentaria.
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