Sobre la Ciencia-Filosofía

Por

Christian Rodolfo Holtfort-Delgadillo1, Georfrey Humberto Maury-Cuna1, María Concepción García-Castañeda2

  1. División de Ciencias e Ingenierías, Universidad de Guanajuato, Loma del Bosque 103, Lomas delCampestre, León, Guanajuato, C.P. 37150, México.
  2. SECIHTI – Universidad de Guanajuato, Loma del Bosque 103, Lomas del Campestre, León, Guanajuato, C.P. 37150, México.

Georfrey Humberto Israel Maury-Cuna, ORCID 0000-0002-0610-9942, Universidad de Guanajuato, Departamento de Física, León, Guanajuato, México.

María Concepcion García-Castañeda, ORCID 0000-0002-0056-2543, SECIHTI-Universidad de Guanajuato, León, Guanajuato, México.

Resumen

En este ensayo argumentativo se cuestiona la narrativa tradicional que plantea una separación progresiva entre ciencia y filosofía, poniendo en evidencia su unidad fundamental. Para ello, se consideran conceptos provenientes tanto de la tradición filosófica como de desarrollos científicos contemporáneos, construyendo un diálogo entre ambas formas de conocimiento. Desde esta perspectiva, se sostiene que dilemas filosóficos clásicos, como la pregunta leibniziana de por qué existe algo y no más bien nada, podrían ser abordables, e incluso potencialmente resolubles, mediante el uso riguroso del método científico.

A partir de principios físicos como el de mínima acción, y considerando sus extensiones a sistemasdisipativos, se propone que la naturaleza misma sugiere una preferencia ontológica por el “Ser” frente a la“Nada”. Esta interpretación no pretende reducir la filosofía a la ciencia, sino mostrar que ambas comparten un mismo horizonte explicativo cuando se enfrentan a preguntas fundamentales sobre la realidad.

En este sentido, la ciencia y la filosofía forman una estructura continua, no disciplinas escindidas, sino una sola empresa gnoseológica.

Introducción

La principal preconcepción de la filosofía es que inició en Grecia (Hegel, 1833), pese a que en oriente ya tenía años desarrollándose (Hadot, 2002). Aunque el primero en usar el término epistēmē -traducido posteriormente como “ciencia”- haya sido Aristóteles (ca. 350 a. C./1995), se reconoce a Bacon (1620/2003) como el padre del método científico por haberlo formalizado. A su vez, Popper (1959/2002) es considerado como el padre del método científico contemporáneo, pero con frecuencia se pasan por alto otros filósofos de la ciencia, como Kuhn (1962/2012), así como aportaciones prácticas al método neo-científico (que buscarefinar y hacer más confiable el método científico), como las de Skinner (1953/2005). También persiste la idea errónea de que la separación entre filosofía y ciencia ocurrió de manera progresiva.

Debe hacerse consciente (en el sentido de traer a la luz, y no entendido como percepción pasiva), haciendo eco de la forma en que Freud lo escribía, por ejemplo, en El chiste y su relación con lo inconsciente (1905), para señalar el camino científico-filosófico y demostrar su existencia y unicidad. La ciencia y la filosofía son una misma.

TESIS/RESULTADOS

La pregunta leibniziana de ¿por qué existe algo en lugar de nada? encuentra una vía de respuesta en la física. Sobre ello puede leerse en el El Sexo y el Fracaso del Absoluto (Žižek, 2019), aunque sin especificidades científicas (otra forma de entender el presente ensayo es como una especificación-extensión del argumento žižekiano, disperso a modo de asociación libre en el libro mencionado y no explicitado en una sola línea).

Como señalan Feynman, Leighton y Sands en Conferencias de Física de Feynman (1964), el principio de mínima acción establece que todo sistema físico evoluciona de tal modo que la variable acción 𝑆 esestacionaria, es decir, que su variación es 0. En la práctica, esto suele implicar que la naturaleza “elige” (esto es metafórico: no se afirma con ello que la naturaleza tenga voluntad sentiente), por ejemplo, para trayectorias mecánicas, un camino óptimo, aunque no necesariamente el más simple en sentido intuitivo. Esta situación estacionaria, en el sentido de maximizar, minimizar o encontrar relaciones de inflexión, ocurre en la mecánica clásica; la relatividad (especial y general); la mecánica cuántica y la teoría de campos: tres áreas que abarcan la mayoría de los fenómenos físicos (Lanczos, 1970). (Surge entonces la pregunta de qué sucede en sistemas disipativos, donde se pierde energía y que no suelen ser los sistemas más estudiados en niveles básicos. En estos casos, el principio no necesariamente se cumple, salvo cuando se recurre a formulaciones extendidas y más precisas, como las de Rayleigh o los lagrangianos efectivos, que finalmente remiten al principio de mínima acción.)

¿Cómo podemos usar esto proactivamente para la filosofía? De no existir “nada” (nótese que es imposibleformularlo en términos positivos, de la forma “existe”: decir “de existir nada” resulta ambigüo, mientras que “de existir “la nada” podría interpretarse como si “la nada” fuera un ente aislado, cuando en realidad, si “la nada” existiera, lo anularía todo; en ambos casos, se piensa “la nada” en términos de algo, aunque aislado. ¿Existe definición de “la nada”? Cosmólogos como Josef

M. Gaßner o físicos como Jörn Müller han afirmado que, antes del Big Bang e incluso del tiempo, no habría una “nada” absoluta, sino estados físicos descritos por leyes cuánticas, específicamente fluctuaciones cuánticas (Gaßner & Müller, 2022). ¿No habría que tratar a la “nada” como descripción de un estadío y no como un ente, entonces?), el sistema-universo tendría que incurrir en especificaciones. Piénsese en un sistema de mecánica clásica en equilibrio, sin moverse. ¿Qué tendría que ocurrir? Los objetos tendrían que estar sujetos, para que lo estuvieran, tendría que existir algo que los sujetara. Existe la energía potencial, algún ente tuvo que colocarlos en esa disposición, la configuración es más complicada que sidejáramos ser lo que es. Lo mismo puede pensarse en términos de configuraciones químicas: para que exista un sistema en equilibrio debe haber una configuración previa que, al analogarla con lo químico, resulta más inestable que una configuración desequilibrada (no debe confundirse la estabilidad química con el equilibrio; de hecho, las estructuras de la materia más sutiles y detalladas suelen ser las más inestables y, al mismo tiempo, las más energéticas (Atkins & de Paula, 2014)). En efecto, para que un sistema no exista (por ejemplo, esté en equilibrio [con la suma de fuerzas igual a cero]), debe incurrir en especificidades que resultan energéticamente más costosas que si no tuviera estas especificidades.

Resultaba más barato que hubiera algo (que no hubieran estas especificidades que anularían el todo, la sumatoria de todas las partes) a que no hubiera “nada”. Nótese que existe lanegatividad constitutiva (“que no hubiera nada”) en el núcleo Real-traumático, indescriptible, lacaniano-freudiano de la realidad para que pueda existir algo (o la suma de todos los “algos”, las manifestaciones del Espíritu hegeliano, es decir, del Todo).

Discusión

Esto no constituye un simple ejemplo. Sería solo un ejemplo si se limitara a explicar a los crustáceos, a las funciones estadísticas normales o al comportamiento de los árboles que están a poco de morir. Se trata, en cambio, de una instancia que describe literalmente al universo y a su causa. Es innegable, salvo que sedemuestre lo contrario, y posee un estatus comparable al de las leyes de Newton: un paradigma aceptado de manera generalizada.

Por otra parte, hipótesis como las planteadas por Gaßner y Müller dejan entrever una formulación cosmológica que se aproxima a lo filosófico-interpretativo; leídas desde una perspectiva neopositivista (científica), dichas propuestas no dialogan directamente con la pregunta leibniziana, sino que la remiten aun plano simbólico o cultural, al sostener que, por razones de eficiencia energética, tuvo que ocurrir el Big Bang -esto es, tuvo que haber algo en lugar de “nada” (meras fluctuaciones cuánticas)- (Gaßner & Müller, 2022), argumentación actual, académicamente establecida y análoga a la explicitada en este ensayo, que,si bien no es de carácter exclusivamente cosmológico y se abstiene de ser excluyentemente científico o filosófico, sino conjuntamente científico-filosófico, llega a una conclusión equivalente: tiene que haber algo en lugar de nada.

Conclusiones

Se suele asumir que ciencia y filosofía están divorciadas e historizadas, como si pudieran analizarse en un proceso de causa-efecto: la filosofía, madre severa (o regañona) de la ciencia; la ciencia, hija que mira hacia el futuro y anhela habitar en otro lugar. Sin embargo, muchos dilemas filosóficos habrían podidoresolverse antes si se hubiese reconocido la unidad entre filosofía y ciencia.

Ningún fenómeno físico puede comprenderse sin filosofar. Y filosofar no debe entenderse como una actividad ociosa o improductiva, sino como una forma de pensar. La ciencia no describe los porqués, describe los cómos: cómo explicar el movimiento o la gravedad; cuál es la relación entre la temperatura, el volumen y la presión en un sistema termodinámico; si existen diferencias entre el comportamiento de hombres y de mujeres; ¿es más efectiva la competitividad o la cooperación?;

¿cómo distorsionan la realidad los sesgos cognitivos? Pero, para haber planteado preguntas semejantes, fue necesario cuestionarse: ¿Qué es el movimiento? ¿Qué es la gravedad? ¿Qué son la temperatura, el volumen y la presión? ¿Qué es la mujer, el hombre? ¿Qué implica cooperar o competir? ¿Qué es un sesgo?

Desde la perspectiva de los neopositivistas resulta imposible definir cualquier concepto a partir de su positividad. No se puede definir la gravedad como algo que es, sino desde su operatividad (la gravedad hace, funciona de tal forma…); toda definición científica es operacional. Enunciando la definición clásica de la gravedad según Newton (1687): “la gravedad es una fuerza de atracción universal entre dos masas, proporcional al producto de sus masas e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia que las separa”; pese a que se usa “es”, éste sólo actúa como conector, vínculo entre “la gravedad” y laoperacionalidad de la misma (en su sentido más amplio: tanto en el algebraico como en el lógico: suscomponentes son “movibles”, “desmontables”, “despejables”, siguiendo las reglas definidas en la matemática que se considera válida), expresable en la ecuación escrita con poca estética para referenciar lo Real-traumático, la forma más sincera de la realidad, incognoscible, irreconciliable de toda formulación matemática:

F = Gmm’ / (r x r)

Piénsese en un accidente de tráfico (dos conductores-variables chocan), donde se descubre la manera más fundacional del actuar humano bajo presión (¿serán cooperativos?, ¿está usted bien?, ¿llamamos al seguro? ¿O se insultarán, se golpearán?) o el cuerpo humano como sistema (se disparará el modo fight-or-flight y el cortisol, o la petrificación por ansiedad), donde poco queda claro (en el momento estresante) pero se entiende que existen más variables de las que se pensaba (no son solo los dos conductores, sino también el entorpecimiento del resto del tráfico, la posibilidad de llamar a la policía, ¿fue en un centrocomercial?). ¿No es esto Real- traumático también? ¿Y no incurren la matemática y física en todo esto, abstractamente también: existen más variables de las que se pensaba, por ejemplo, la variable oculta de la mecánica cuántica o los números complejos que, pese a su

inicialmente controversial estatus, completan el conjunto de los números reales, se asumen a priori menos pasos matemáticos de los que en realidad se toman, no habrá seguramente algún momento fundacional de duda y confusión?

Al avanzar lo suficiente en la ciencia, se llegará a preguntas filosóficas. ¿No es la teoría de cuerdas unaforma neopositivista de preguntar por qué existe el universo?

¿No es ella otra forma de preguntarse los porqués?

La cinta de Möbius es un objeto topológico que aparenta tener dos caras, pero al pasar un lápiz por “una” de sus caras hasta recorrer toda la figura, efectivamente puede observarse que se alcanza el mismo punto del que se partió. Puede fabricarse con un pedazo rectangular de hoja lo suficientemente largo talque pueda unir su inicio a su fin, pero torciendo uno de sus extremos: se verá una banda, continua einfinita, pero con dos caras. La filosofía y la ciencia pueden representarse como una cinta de Möbius: Son una.

Figura 1. Esquema gnoseológico de la Ciencia-Filosofía donde se mapean las preguntas/prácticas de carácter filosófico con las respuestas/prácticas de carácter científico

Referencias

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